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Petróleo/Geopolítica: Un riesgo sistémico que vuelve al radar del mercado

Los mercados financieros atraviesan sesiones complejas, marcadas por caídas generalizadas y un aumento evidente de la volatilidad. Uno de los detonantes más claros es la fuerte subida del precio del petróleo. Sin embargo, detrás de este movimiento no solo hay factores técnicos o coyunturales. Surge una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿Y si nada de esto es casual?


Analicemos esto por partes...

En primer lugar, Estados Unidos consolida el control sobre el petróleo venezolano, asegurándose una fuente adicional de suministro estratégico. No obstante, casi en paralelo, se intensifican las tensiones internas y externas en Irán, uno de los mayores productores de crudo del mundo, mientras aumenta la presión política y militar sobre su régimen.

Irán es el cuarto mayor productor de petróleo a nivel global. Bajo el caso de que el régimen se vea acorralado, el mercado comienza a descontar escenarios extremos que, aunque no sean el escenario base, sí representan riesgos sistémicos relevantes: un posible bloqueo del Estrecho de Ormuz, ataques a infraestructuras energéticas clave o interrupciones severas del suministro global.

El Estrecho de Ormuz no es un punto menor. Por allí transita cerca del 20% del petróleo que se consume en el mundo. Si este paso estratégico se viera comprometido, mientras Estados Unidos cuenta con su propia producción, a la que ahora suma el petróleo venezolano, la pregunta es inevitable: ¿Qué economía sería la más afectada? La respuesta apunta directamente a China, altamente dependiente de las importaciones energéticas para sostener su crecimiento.

En apenas unos días, el precio del petróleo ha subido cerca de un 10%. Y aquí aparece el verdadero riesgo para los mercados, la INFLACIÓN. Si a los estímulos fiscales y monetarios aún presentes en muchas economías desarrolladas se suma el efecto riqueza, el gasto vinculado a la Inteligencia Artificial y procesos de desregulación, un shock energético podría actuar como catalizador inflacionario. Esta combinación, históricamente, ha sido especialmente dañina para las bolsas.

Esto no es alarmismo. Es, simplemente, la forma en que el mercado evalúa y pone precio a los riesgos sistémicos. No obstante, muchos inversores siguen operando como si estos factores no tuvieran consecuencias reales.

En este contexto, surge una pregunta adicional ¿Existe realmente algún argumento sólido para no tener ORO en cartera? Con una inflación potencial al alza, tensiones geopolíticas crecientes y una volatilidad que empieza a normalizarse, el oro no responde a una moda pasajera. Funciona como protección. Incluso bajo el caso de que los escenarios más extremos no se materialicen, el oro puede seguir apreciándose, quizás a un ritmo menor, pero con una lógica estructural clara.

El mercado ya está empezando a poner precio a estos riesgos. La clave, como siempre, es observarlos a tiempo… y actuar en consecuencia.

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Descargo de Responsabilidad: Este artículo representa únicamente la opinión de su autor, no se puede utilizar como consejo de inversión. El contenido del artículo es sólo para referencia. Los lectores no deben tomar este artículo como una recomendación...

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